Adolescentes

8 situaciones que transforman la adolescencia en un caos

Reflexionamos sobre la adolescencia en la actualidad y sus momentos de mayor complejidad: los sentimientos que se elaboran, los cambios físicos y la relación con el ambiente social. ¿Por qué resulta una etapa tan difícil de la vida?

Francoise Doltó, psicoanalista francesa, describe con una metáfora maravillosa la problemática del adolescente; la denomina: “El complejo de la langosta”. ¿Por qué? Alude al langostino de mar que, en un momento de su desarrollo, pierde su caparazón y queda expuesto en un estado de máxima desprotección frente a los congrios (especie de peces con forma de víbora) que merodean a su alrededor a la espera del momento oportuno para devorarlo. Cuando el langostino construye una nueva caparazón, más fuerte y sólida que la anterior, lo hace resistente a los posibles ataques de sus predadores.

Los adolescentes están atravesando un momento de transición parecido a la langosta. Pasan por una aserie de elaboraciones psíquicas que se imponen en este tramo particular de su crecimiento: su cuerpo en desarrollo y permanente cambio lo sorprende, lo excita, lo abruma, le genera curiosidad, lo interpela. Goza con él y lo sufre. Lo investiga. Ensaya su incipiente sexualidad genital ahora posible. Transita por una especie de “duelo” por su cuerpo infantil ahora irremediablemente perdido.

Asimismo reorganiza todo su sistema de ideales, y sale en busca de nuevos modelos de identificación. Necesitará, no sin dolor, ir gradualmente separándose de los objetos significativos de su infancia, de sus padres y cuidadores. Este proceso no se hará sin confrontación generacional (peleas, discusiones, escapes), un necesario mecanismo para poder habilitarse a salir al mundo por fuera del hogar. El adolescente medirá sus fuerzas, sus límites, observará críticamente al mundo adulto, lo desafiará pero también buscará topes que lo contengan y sostengan amorosamente en esa intensa búsqueda.

Resumimos este salto de una etapa a la otra, esta transición, en una serie de pasos:

  1. Los padres perderán de a poco ese lugar valioso que tenían para su hijo en la infancia: de idealización, omnipotencia y sabiduría, y tendrán que tolerar ser objeto de crítica y desafío.
  2. El joven en crecimiento necesitará confrontar con sus padres para poder salir de ese entramado familiar endogámico, y poner en juego sus propias capacidades para resolver problemas e ir adquiriendo paulatinamente autonomía, ganando confianza en sus logros.
  3. Los padres, suelen desorientarse en este período, a veces quedan paralizados ante esta nueva posición frente a sus hijos. Dolidos por haber perdido ese lugar valioso que ocupaban para ellos en el pasado, desconocen las posibilidades para acompañarlos en este nuevo ciclo vital.
  4. El adolescente saldrá a buscar nuevos soportes sociales, conformando grupos con pares. Juntos iniciarán un camino de búsquedas compartidas en el mundo que tanto le atrae conocer y explorar.
  5. Es un momento de expansión y vitalidad, de construcción de un afuera del hogar como espacio de ensayo, así como de abordaje de sus frustraciones, las que tendrá que aprender a tolerar.
  6. Se encontrará en varios momentos en un estado de máxima vulnerabilidad, a la búsqueda de nuevos entramados que lo fortalezcan, lo acompañen y sostengan.
  7. Tendrá que lidiar con sentimientos de temor, duda, e intensa curiosidad ante ese nuevo horizonte que lo seduce descubrir. Saldrá al encuentro de su comunidad que tendrá que proveer de sostén y borde protector a sus lógicos excesos y desbordes, muchas veces producto de los mismos temores que lo acechan, y que son contrarrestados con una pretensión de omnipotencia.
  8. En silencio o a “viva voz”: los adolescentes hacen público su malestar, lo exhiben en las redes sociales para que nos notifiquemos de sus necesidades y demandas, de sus malestares. Nos piden intervención, que los escuchemos, que hagamos algo para ayudarlos en sus excesos. Solicitan nuestro cuidado, una mirada que con firmeza y ternura les de la bienvenida a la comunidad y les proporcione modelos a seguir.

Desde un acompañamiento comprensivo, tolerante y reasegurador, somos nosotros, el mundo adulto, quienes podemos ayudarlos a crecer, oír sus voces, sus gritos, sus denuncias, leer sus demandas, sus necesidades y deseos.

El entramado social tiene un rol fundamental en la creación de condiciones para el desarrollo de sus adolescentes: la escuela y sus docentes, el club, los lugares de esparcimiento, los promotores de salud física y mental. Debemos constituirnos como facilitadores para la elaboración y comprensión de lo que les pasa, generando los espacios, recursos y estímulos necesarios, para que puedan desplegar lo creativo, vital y saludable que tiene todo adolescente.

Nosotros esperaremos a su lado la construcción de “nuevos y fortalecidos caparazones”, hasta convertirse en futuros adultos con proyectos y miradas esperanzadoras hacia el futuro.

 

Fuente: http://entremujeres.clarin.com/hogar-y-familia/hijos/situaciones-transforman-adolescencia-caos_0_1657634307.html

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