Adolescentes

Argumentos antiprevia, o cómo desalentar el alcohol en los pibes

Consumir alcohol a edad temprana aumenta las posibilidades de ser alcohólico.

Adolescentes, ese grupo de humanos que viven a mitad de camino entre la infancia y la adultez. Esa etapa de la vida que si bien parece absolutamente ideal para el resto de los mortales, se encuentra marcada por altos grados de sensibilidad, estrés, ansiedad; y por la exposición a hechos violentos, al bullying. ¿Es necesario entenderlos? ¿Para qué? En qué debemos hacer foco? ¿Cómo nuestra adolescencia puede marcar nuestra adultez?

Comencemos por el principio. A simple vista los adolescentes son completamente distintos a los adultos. Desde su anatomía a su comportamiento las diferencias suelen notorias. Un adolescente tipo tiene entre sus principales características dormir bien. Algo así como unas 10 horas. Y emplea gran parte del resto del día en interactuar con sus pares, ya sea personalmente o a través de las redes sociales. Su vínculo es, en muchos casos, marcadamente confrontativo con los padres y se enfoca en discernir límites y responsabilidades.

Dentro de los límites puestos por la sociedad se encuentra una de las frases más antiprevia en la vida de un adolescente en plan de fin de semana: ESTÁ PROHIBIDA LA VENTA DE ALCOHOL A MENOS DE 18 AÑOS.

“Pero si vos tomás alcohol, ¿por qué me lo vas a prohibir a mi?”. “Si hace mal, nos hace mal a los dos”. Algunos de los miles de cuestionamientos absolutamente válidos que un adolescente se puede hacer y te puede hacer ante las enormes influencias culturales que puede estar recibiendo para tomar alcohol, por parte de sus pares o de los medios de comunicación (presión que técnicamente los científicos denominan “normas sociales”). Respondamos con un poco de ciencia. Entre las consecuencias que tiene el consumo del alcohol para todos, sin distinción de edad, se encuentra el deterioro a la salud. Por ejemplo, daños al hígado o favorecer la obesidad. Pero a los adolescentes probablemente no les importe mucho, dado que en el corto plazo no notarán cambios en el funcionamiento de su cuerpo. También puede generar lo que se llaman demencias (estados muy graves de pérdida de memoria parecidos al Alzheimer), pero para esto hay que tomar mucho por décadas, y ya sabemos que la adolescencia dura como mucho década y media.

Otro punto a tener en cuenta es el aumento en las probabilidades de contraer enfermedades de transmisión sexual o de tener accidentes, por ejemplo automovilísticos. También es difícil llegarles con estas razones, dado que los riesgos son interpretados de distintas maneras por los adolescentes que por los adultos. Lo que de adultos nos da miedo, de jóvenes nos llama mucho la atención e incluso nos atrae.

Entonces ¿qué argumentos podemos utilizar para darles una respuesta?

Es claro que adolescentes y adultos somos diferentes, pero a la hora de tomar ¿el alcohol nos pega igual?

Los experimentos en roedores muestran que si al adulto o a un adolescente le doy mucho alcohol en pocos minutos podremos observar alteraciones de la conciencia, relajación social, desinhibición (sí, alguno de estos son los que la gente usualmente busca al beber). No obstante, estos efectos desaparecen rápidamente y se reemplazan por el sueño: nos quedamos dormidos y cuando nos levantamos aparecerá esa horrible y necesaria resaca. Ambas evolutivamente necesarias para no volver a tomar más alcohol. ¿Cuales son las diferencias? Los adolescentes luego de ingerir alcohol duermen menos que los adultos y al despertar muestran menos resaca. Por lo cual, podrían seguir tomando. Pero lo mejor está por venir. ¿Es lo mismo empezar a consumir alcohol a los 15, a los 20, o a los 25? ¿Los adolescentes son más proclives a la adicción?

Un seguimiento de 25 años sobre 5.000 personas a las que se les consultó cuándo habían empezado a consumir alcohol y si tenían problemas con la bebida mostró que, si bien la edad de inicio puede variar entre 11-12, 15-16, o mayores de 19, durante los primeros cinco años no tienen más probabilidad de ser alcohólicos. ¡Pero atención! Quince años después esas mismas personas evidenciaron que las probabilidades eran 12 veces mayores en los que habían empezado a consumir de forma temprana.

En otras palabras, consumir alcohol tempranamente en la vida aumenta las posibilidades de ser alcohólico. Posiblemente eso se deba a que los adolescentes no tienen esas barreras naturales que le bloquean la escalada en el consumo.

El alcohol es una patología del desarrollo. Pero, ¿cuán importante es este problema en nuestro país? Por lo menos bastante grande, dado que existen datos que indican que entre el 50 y 70% de los chicos de entre 8 a 12 años ya probaron alguna bebida alcohólica. Por lo cual nuevamente estaría súper mega copado utilizar a las evidencias científicas para apuntalar los esfuerzos sanitarios y legislativos (incluso legales) para demorar lo más posible la edad de inicio de consumo de alcohol de los niños y adolescentes.

*Dr. Ricardo M Pautassi (INIMEC-CONICET-UNC) y Dr. Fabricio Ballarini (investigador CONICET. Laboratorio de Memoria, IBCN, Facultad de Medicina-UBA. Autor de REC y columnista de ciencia de radio Vorterix).

 

Fuente: http://www.clarin.com/buena-vida/salud/Argumentos-antiprevia-desalentar-alcohol-pibes_0_1689431069.html?ns_campaign=clarin-te-puede-interesar&ns_mchannel=modulo&ns_source=clarin&ns_linkname=notas-clarin-te-puede-interesar&ns_fee=0.01#cxrecs_s

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