Sociedad

El impacto de la crisis en las adicciones

La retracción de la economía llevó al adicto argentino básicamente a consumir drogas más baratas. En los últimos cinco años, se registra un fenómeno que afecta a los consumidores de todas las clases sociales.

Así, el adicto de mayores recursos que podía consumir cocaína natural de alto grado de pureza, pasó a la cocaína sintética; el de menores recursos, a la ketamina -un ansiolítico para caballos-, a la marihuana de mala calidad; y el pobre, al paco sintético.

Se estima que en la Argentina hay 800 mil consumidores de cocaína, 1.600.000 de marihuana y 420 mil de paco. Según informes policiales, el consumidor emigró de la cocaína tradicional a la sintética. Su diferencia fundamental es el precio y su composición química. El 92% de la sintética no proviene de la pasta base. Son consumidores que creen que siguen consumiendo cocaína pero a los que en realidad le venden un producto que tiene su apariencia y efecto similar. En realidad, están inhalando éter, kerosene, acetona, metil-isobutil-cetona, alcohol isopropílico, acetato de isopropilo, carbonato de sodio, permanganato de potasio, cemento gris y hasta urea.

Cerca del 80% de la cocaína tradicional que pasa por la Argentina se está exportando a Europa y sólo el 20% restante se direcciona al mercado local. El resto ha sido sustituido por esta composición sintética. Su costo disminuye de US$ 5.500 a US$ 1.800 por kilo en precio mayorista.

¿Pero quienes no llegan ahora ni a la cocaína sintética, hacia adónde van?

Bienvenidos al mundo de la ketamina. La “keta” que se consume hace más de tres décadas en el país ha cambiado su forma de “cocinarse” y su presentación al mercado. Es un derivado de un poderoso ansiolítico para caballos que mediante un proceso de disecación en microondas mezclado con oxidantes se presenta en forma similar a la cocaína, pero por $ 90 cada “papel”: de 2 a 3 veces más barata que la peor calidad de cocaína.

Y así es como se empezó a percibir una migración de la marihuana denominada “flores” o “cogollo” hacia la oferta de esa droga de origen paraguayo.

Otro cambio de hábito fue pasar del paco natural al paco sintético que es el residuo de la cocaína sintética. El paco sintético creció en la misma medida que la cocaína sintética: en forma exponencial. Si bien el paco de origen sintético mantiene los 6 segundos hasta que el cerebro recibe el estímulo frente a su inhalación, ahora el efecto dura menos y es 9 veces más nocivo que lo que era el paco tradicional.

Un adicto de clase baja necesita $ 600 diarios para vivir, en general, su rutina sin trabajo, ni estudio. Sí, casi $ 20.000 al mes. Así vemos todos los días robos cada vez más cruentos y sin sentido. Muertes absurdas. Esos chicos antes de encontrar el fin de sus propias vidas, matan, lastiman, amedrentan, destruyen familias propias y ajenas.

La crisis en el ámbito de los adictos conlleva a una migración hacia drogas exponencialmente más tóxicas. Su consecuencia directa es la inseguridad.

Marcelo D’Alessio es abogado, especialista en lucha contra el narcotráfico

 

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/impacto-crisis-adicciones_0_Hy3ThRRVb.html

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